¿La asignatura pendiente?
Cuando nos cepillamos, somos capaces de alcanzar las cúspides y los lados de los dientes. Pero las superficies que hay en medio, que conforman una parte importante de nuestro esmalte, también necesitan una limpieza apropiada. Por eso es mejor limpiar entre tus dientes a diario para sacar los restos de alimentos y las bacterias y para promover la salud de las encías.
Si queremos mantener una encía sana, prevenir la inflamación de las mismas o las caries, cepillarse entre los dientes debe convertirse en una rutina diaria. Los cepillos interdentales o interproximales están disponibles en una variedad de anchos diferentes según sea la abertura de los espacios.
Son más necesarios si tenemos los dientes más separados y el hilo no hace bien su función. Su uso debe realizarse con sumo cuidado ya que pueden, incluso, hacer daño en la encía. Además, pueden causar hipersensibilidad dentinaria por lo que se aconseja siempre consultar con el dentista. El cepillo interproximal debe entrar fácilmente en el espacio interdental, sin que haya presión y sin forzarlo (para ello se cuenta con varios tamaños y formas). Se debe introducir en el espacio entre los dientes de abajo para arriba en el caso de la parte inferior y de arriba para abajo en la parte superior de la boca. Tras ello, debemos realizar movimientos hacia adelante y hacia atrás, de forma no brusca, un par de veces entre cada espacio. Si no entra, cambia por un tamaño más fino.
Y no te olvides de ir a tu dentista regularmente para que tus limpiezas y chequeos.