Historias dentales IV

Historias dentales IV

Historias curiosas de la odontología protésica.

 

María Luisa de Parma, conocida como "La parmesana" era la esposa del rey Carlos IV, con el que tuvo catorce hijos y sufrió además 10 abortos espontáneos, por lo que entre tanto embarazo, el cuerpo y la salud de la reina se resintió sin remedio siendo aún relativamente joven para la época. Es curioso que esta reina en su juventud tenía cierto atractivo; en varios retratos de ella a lo largo de su vida sorprende el cambio de imagen tan drástico que sufrió y ello se debe en gran medida a que perdió la práctica totalidad de sus dientes.

Alguien como ella, con un cargo público , teniendo que ejercer de anfitriona en banquetes reales, bailes y recepciones, o asistiendo al típico besamanos de la realeza, tuvo que sentirse desolada siendo una mujer joven y aparentado más edad de la que tenía, observada por mil ojos que no perderían detalle de cada gesto de la reina, teniendo que reprimir algo tan natural como es la sonrisa, para ocultar algo que era un secreto a voces.

En aquellos tiempos ya existían las primeras dentaduras postizas, pero generalmente cumplían exclusivamente una función estética, no permitiendo masticar y comer con normalidad, por lo que de poco le iba a servir cuando tuviera que dar algún banquete, así que la Parmesana se propuso buscar una solución.

En la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco vivía un protésico dental que se hizo bastante célebre por ser el creador de un tipo de dentadura a la que llamó “Castañeta”.

Al contrario que otras, la castañeta cumplía su función estética, pero también permitía comer con normalidad sin necesidad de quitársela. Estaba fabricada con dientes auténticos que habían pertenecido a jóvenes soldados caídos en combate, a los que se les procedía a arrancar rápidamente con sumo cuidado de no deteriorarlos, para darles posteriormente un segundo uso.

Este doctor se llamaba Antonio Saelices y se encargó de fabricar la dentadura que desde entonces luciría la reina.