El Flúor

El Flúor

El flúor como herramienta de prevención

El flúor ha demostrado ser una herramienta segura y eficaz para reducir la prevalencia de caries en el mundo y detener las desmineralizaciones del esmalte. El odontopediatra debe analizar el riesgo de caries del niño para decidir sobre el tipo de administración de flúor y su frecuencia.


Existe evidencia que sugiere que la acción preventiva del cepillado dental puede maximizarse si se siguen los siguientes puntos:

  • Comenzar el cepillado tan pronto como el primer diente temporal aparezca.
  • Cepillar los dientes, como mínimo, dos veces al día. Uno de los dos cepillados diarios que sea por la noche pues es el más importante de todos.
  • Dedicar unos dos minutos al cepillado, cada vez que se haga. En bebés no se recomienda tanto tiempo, sino que el cepillado sea efectivo para eliminar la placa bacteriana sin tener en cuenta el tiempo ni la técnica empleada.
  • Después del cepillado escupir los restos de pasta pero no enjuagar con agua ni con otros líquidos.
  • De 0 a 3 años, utilizar una cantidad de pasta tamaño mancha o grano de arroz.
  • No se debe permitir a los niños comer o chupar pasta del tubo.
  • A partir de los 3 años, utilizar una cantidad de pasta tamaño guisante/ anchura del cabezal.
  • Igualmente no se les debe permitir que coman o chupen pasta del tubo.
  • Supervisar el cepillado de los hijos, por lo menos hasta los ocho años, que es la edad en la que se considera que un niño ya tiene la habilidad motora suficiente para cepillarse correctamente.
  • Recordar que se han de cepillar todas las caras de los dientes.
  • La fluorosis es un riesgo sólo si se permite que el niño ingiera la pasta directamente del tubo; no se les debe permitir que coman o chupen pasta del tubo.

Fuente: Sociedad Española de Odontopediatría

 


Imprimir